jueves, 2 de febrero de 2017

Reseña #339- Poesía concreta

Solo Tempestad
Por Facundo D’Onofrio

Cualquier definición de “arte concreto” –aunque el adjetivo parece haber estado, al principio, más al servicio de una especie de arte: la pintura– indica que es una tendencia artística cuyo rasgo específico es intentar prescindir de cualquier asociación simbólica con la realidad. La utilización de formas geométricas, colores planos y elementos plásticos (considerados “concretos” en sí mismos) no operan como representaciones de otros objetos, sino que son elevados ellos mismos a estatuto de tales. Es, a grandes rasgos, una forma de la abstracción.

En Argentina, en las décadas del 40 y del 50, trajinaron esta tendencia una importante colección de nombres, entre los que se destacan Enio Iommi, Lidy Prati, Raúl Lozza, Tomás Maldonado, Juan Del Prete, Juan Molenberg.

En el libro Poemas concretos, Cecilia Romana propone una serie de diálogos ficcionales –por momentos de cierta intimidad– entre estos personajes, hasta hilvanar un tejido de confidencias y banalidades, reflexiones sobre el arte, escenas de amistad y de amor, pinturas de época, un tono. Aparece, entretejida a la par, una serie de poemas dedicados al club All Boys y su mitología de periplo divisional.

El libro presenta una fuerte inclinación narrativa, con una prosa construida a la manera de versos y algunas imágenes líricas que hacen referencia a obras de los artistas mencionados (será tarea del lector hacerse del conocimiento para reponerlas). Aparece, por momentos, una tonalidad atribulada, que se manifiesta en las evocaciones de algunos personajes sobre su propia suerte y su relación con los otros.

Por último, creo que el libro propone dos lecturas no excluyentes –y seguramente otras de las que no puedo dar cuenta: por un lado, entender a los personajes como un interjuego de máscaras en las que habría que rastrear una o varias voces poéticas que vienen a decir, protegidas por la ficcionalidad de la máscara, una cantidad de pronunciamientos sobre las relaciones en general; por otro, una “ficcionalización” (si se me permite) de la vida de estos personajes, con una pretensión más ligada a lo narrativo, en la que los posicionamientos de cada uno están vinculados a datos concretos de sus historias reales y que el lector tendrá que reponer para tener, al finalizar el libro, un sabor más cercano a la plenitud.

No dejará de ser, si ese ejercicio no es realizado, un interesante retrato de las minucias y pormenores reflexivos que tiene un artista frente a su obra –y los criterios de éxito y fracaso que se imponen– y de lo que sucede mientras tanto, quizá lo verdaderamente importante y concreto: el amor, la amistad, la desdicha.

Poemas concretos (2015)

Autora: Cecilia Romana

Editorial: Cabiria

Género: poesía

miércoles, 12 de octubre de 2016

Sobre Escribanía de vivos y muertos



"En efecto, Leonardo Martínez traza un signo desafiante e inevitable en su poesía. Tal vez no podría escribir sobre otro tema ni sabría hacerlo de otro modo, sin embargo, no por ello su palabra deja de constituir un desafío, un legítimo desafío, ya que partiendo de la humillación desemboca en el
horizonte abierto de la paz consigo mismo y con los otros. Es esta rara armonía, lograda mediante una alquimia arcaica -risa anegada en lágrimas, alegría en el rescoldo del dolor-, lo que nos ha llevado a comprometernos en la lectura atenta de su palabra, en tiempos en que las causas públicas tienden a idealizar las soluciones de conflictos eternos que requieren de todo el ahínco de un creativo esfuerzo individual para vislumbrar la luz de una posible solución."
Ricardo H. Herrera sobre Escribanía de vivos y muertos de Leonardo Martínez en La República Posible. 30 Lecturas de 30 libros en democracia.
Mateo Niro y Diego Luis Bentivegna (eds.) Cabiria Ediciones, 2014

miércoles, 8 de junio de 2016

Biblioteca de héroes y mártires

El País
Por Raquel Garzón

De El eternauta a La república posible, de Alambres a La voluntad; un recorrido por los libros imprescindibles de los 40 años de dictadura y sus consecuencias.


lunes, 6 de junio de 2016

La pura luz

Revista Otra Parte
Por Marcelo D. Díaz

La poética de La pura luz pone de manifiesto el carácter problemático y la complejidad de la memoria subjetiva. El punto de partida es la infancia: “Tengo ocho años, tal vez nueve; / como en los versos de Dalton / lloro por las noches. / La lágrima, como un don que nace, /que no puede evitarse, /un estado del llanto”. La escritura encuentra su límite en la voz de la niñez y la lengua se convierte en un continuo balbuceo intraducible que demanda ser escuchado.

Es un texto en que una mirada objetiva y distante sobre la realidad convive con una voz íntima: “Estruja la pollera como un paño: / (mamá me está mirando /sentada en un pasillo). / Hospital de provincia, / el aire es claro; / hay un sol que desborda las ventanas. / Una bandada de jilgueros cruza / el paisaje lunar de las pantallas”. Para Bentivegna, hay instancias que se podrían representar como el encuentro con grietas que —al igual que en los poemas de Hospital Británico, de Héctor Viel Temperley— tienen su correlato en la enfermedad. La poesía en este caso es una cartografía borrosa del mundo, el diario de un viaje interior atravesado por las luces intermitentes de los electrodos en un hospital de provincia.

La percepción enrarecida del propio padecimiento, como si el cuerpo estuviese separado por completo de la voz, aparece de manera recurrente: “soy solamente alguien / —un tallo, una paloma— / que tiene la cabeza / llena de electrodos”. Aquí es el cerebro el centro de gravedad que define la órbita de la escritura: “Dejar tan solo una huella seca, / el cráneo con su círculo brilloso. / Reducirme a esa bola dura y refractaria / donde la luz golpea como un viento”. El epígrafe de la serie de poemas retoma unas líneas de Wikipedia sobre la actividad cerebral, una definición de la electroencefalografía: “es una actividad neurofisiológica que se basa / en el registro de la actividad bioeléctrica cerebral / en condiciones basales de reposo, en vigilia o sueño, y durante diversas activaciones (habitualmente / hipernea y estimulación luminosa intermitente)”. La luz cobra materialidad y consistencia física, el registro lírico se confunde con el tono de un informe médico y, al modo de la luz, la voz del poeta se refracta en voces superpuestas y de diferentes tonalidades reunidas en una lengua singular.

No sólo se trata de una lírica hospitalaria, un testimonio de las dolencias psíquicas. Los pasillos de la clínica son reemplazados por escenas a campo abierto que, sin ser escenarios bucólicos, nos sitúan en una tierra lejos de las luces artificiales del sanatorio, donde podemos respirar plenamente y el estado original del llanto desaparece en un clima serrano: “Cruzamos los terrenos. / Es la caza de las flores, de las piedras / con mica, de los nidos abandonados. / En el campo juntamos panaderos, / dentro de ellos viven estrellas. / Apenas los soplamos se desarman: / se vuelven, en un segundo, de aire”. Si la mirada de Bentivegna se desplaza del paisaje urbano al de las sierras, su trabajo con el lenguaje ordena presente y pasado en un mismo plano donde la memoria se reescribe una y otra vez en un juego de contrastes.

Diego Bentivegna, La pura luz, Cabiria, 2015, 70 págs.

jueves, 7 de abril de 2016

La verdad y otras mentiras. Historias de Hospital

Si tienen la verdad, ¡guárdensela! (Fernando Pessoa, Lisbon revisited)
Nunca seré un escritor, pero eso no me ha impedido escribir. Escribo para entender. Como un esfuerzo para tejer, entra la experiencia y el significado, una trama que encuentre su sentido. Acá se reúnen hechos y sensaciones, verdades y mentiras, aunque esas  categorías no tengan ningún valor en la literatura. La medicina es un modo de vida que cada uno vive como puede. Entre lo sagrado y lo profano vamos buscando el camino que no nos deje olvidar por qué elegimos recorrerlo. No encontrarán aquí ejemplos a seguir, ni la imagen inmaculada de una profesión que suele devorarse la existencia de quienes la ejercen. Más bien la penumbra de personas reales que todos los días hunden los pies en el barro. No hay héroes ni villanos. Apenas las voces de gente imperfecta, a veces sombría, a veces luminosa, que ya no sueña con la trivialidad del éxito pero que se resiste a perder la dignidad.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

A propósito de La pura luz de Diego Bentivegna

La pura luz (Cabiria, 2015) se despliega como una sucesión de imágenes recurrentes, reunidas en una lengua extraña en pleno movimiento.
POR MARCELO DÍAZ

En La pura luz se despliega una poética exploratoria sobre los alcances de la memoria subjetiva desde la narración de la infancia: Tengo ocho años, tal vez nueve;/ como en los versos de Dalton/ lloro por las noches./ La lágrima, como un don que nace,/que no puede evitarse,/un estado del llanto. En esa experiencia pasada la lengua poética encuentra su límite, el habla apenas se transforma en un balbuceo donde se disuelve, o refracta, la significación y la poesía se convierte en una especie de refugio del silencio.

Un libro de poemas enunciado en un tono narrativo como si fuese la sucesión de imágenes, o escenas, en cámara lenta de un documental. Un edificio negro:/ una escuela:/ una iglesia:/ un hospital;/ la luz blanca:/ un hotel;/ los vidrios destrozados:/ una cancha, en un pueblo, con sus sierras. Esa mirada que se construye de manera distante, y objetiva, con respecto a la realidad observada convive con una voz más íntima: Estruja la pollera como un paño:/ (mamá me está mirando/sentada en un pasillo)./ Hospital de provincia,/ el aire es claro;/ hay un sol que desborda las ventanas./ Una bandada de jilgueros cruza/el paisaje lunar de las pantallas. Existen momentos para el poeta que están signados por una fisura, una grieta, que se identifica, al igual que en los poemas de Hospital Británico de Hector Viel Temperley, con la enfermedad, instancias en las que las preguntas acerca de cómo significan las palabras, o  cómo las palabras construyen puentes con el mundo, aparecen en forma de inquietudes que regresan de manera insistente.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Una temporada con más libros para más lectores

Página 12
Por Karina Micheletto

EL 2015 PARA LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL EN LA ARGENTINA
Una temporada con más libros para más lectores

La aparición de nuevas editoriales independientes, la diversidad de las propuestas, la calidad alcanzada por los escritores, ilustradores y editores, y la intervención del Estado, a través de compras de libros, dieron cuenta del panorama del sector.

Corrieron buenos vientos en los últimos años para la literatura infantil y juvenil en la Argentina, y el balance 2015 del sector está marcado por este envión que vale tanto para la producción –el mercado editorial y sus números fríos– como para la calidad de esa producción, con innovadoras búsquedas que comienzan a ser reconocidas en las ferias del mundo. La constante aparición de editoriales independientes que apuestan a esa diversidad; la calidad alcanzada por los escritores, ilustradores y editores; la intervención del Estado con compras que modificaron el panorama del sector, son algunos de los puntos sobresalientes de este balance positivo. Lo que queda en el debe del balance es la siempre difícil circulación de esta producción, con todas sus singularidades.

El dato de que en los últimos doce años el Estado argentino compró 92 millones de libros, a editoriales chicas, medianas y grandes, a través del Ministerio de Educación de la Nación, es una marca contundente de este balance. Esas compras llegaron a representar para el mercado local, en años como 2013, casi una vez y media (un 140 por ciento) más del volumen de las ventas privadas, según datos presentados por el Observatorio de la Industria Editorial en un encuentro de editores realizado en el último Filbita, Festival de Literatura Infantil.

martes, 8 de diciembre de 2015

Reseña de La pura luz



Perfil
Por Laura Isola


Un niño de ocho años es sometido a un electroencefalograma “un día alucinado” “en algún hospital de provincia”. Para contar la escena, se suceden los versos que forman “Poema acéfalo”, la primera de las partes en las que Diego Bentivegna divide La pura luz, su último libro. El procedimiento médico se sobreimprime a una experiencia poética y a un recorrido intelectual. No es la voz del niño la que recorre los versos libres de métrica pero atados a una tradición que va desde lo alto, “como en los versos de Dalton”, de la cultura letrada, a lo menor, la provincia. Es una deriva por el cuerpo de pequeño, por las palabras que refulgen iluminadas, hasta la ceguera, por esa luz. Que es la de Pasolini que se enciende en el epígrafe: “Ed era pura luce”, hasta la de Ciocchini: “¿podría ser acaso exterminada?” Pero, en todo caso, con el autor de Poesía en forma de rosa comparte su poesía en forma de prosa de este libro. También, va del Pasolini consagrado al del verso en fruilano, la lengua de la madre, como refugio de la palabra y la provincia como ese interior íntimo. 

“La loca croata”, el segundo extenso poema, lleva cita de Bispo do Rosário. Nadie mejor para atar arte y locura. Bispo do Rosário murió  de loco y de viejo para la psiquiatría;  de enviado de Dios y profeta para él mismo. Lo que no pereció, o en todo caso renació casi como una ironía, es su arte. Es que Bispo es el modelo del artista loco, encerrado en su cuarto del hospicio bordando paneles, construyendo barcos y cosiendo el ropaje que usaría el día que el Señor lo indique y sea el fin de este tiempo. Su “atelier”, un lugar de cruce entre la racionalidad de la ciencia, el delirio del “anormal” y los devenires artísticos, es el espacio perfecto para ligarlo a la tradición de los artistas-locos. En los versos de Bentivegna, la loca croata es eslava, es esclava que reza a sus muertos. Mejor dicho, “a sus muertitos”. El diminutivo es afectivo y de nuevo, menor. Se viste de negro y deambula por un conurbano alucinado,  Munro, Adelina, Florida, mientras recuerda Zagreb, los trenes, Budapest. O ¿era Udine, Triste, Milán? Aquí las palabras se oscurecen. La pura luz emerge del sentido: no es la luz diáfana que hace que el niño se vuelva transparente en el primer poema. Es el sonido de una lengua rara, la masa informe de los muertos, “secos como una hoja, en una tela de Kiefer”. Justamente, el pintor de versos. Los de Celan, por ejemplo, en el cuadro que el artista alemán le dedica al pelo dorado de Margarete (Dein goldenes Haar Margarete). Que Paul Celan le contrapuso el ceniciento de Sulamith y, de esta manera, enlazando los cabellos y las palabras, escribió uno de los poemas más conmovedores y perfectos sobre el drama y la muerte: “Todesfuge” (Fuga de muerte) Kiefer parece necesitar a Celan para poder hablar de ese pasado de ignominia. Lo busca en su lengua alemana aprendida, en sus palabras metálicas y magnéticas, en el vacío de sus versos cortos, en la intervención frente al silencio. Bentivegna, por su parte, contrapone dos territorios y dos lenguas. En este caso, a oscuras y como un murmullo.

La pura luz

Diego Bentivegna

Editorial Cabiria

2015

jueves, 26 de noviembre de 2015

Plegarias dichas en lengua rara

Revista Ñ
Por Daniel Gigena

Poesía. Historia, lengua y el asombro de inmigrantes trazan en “La pura luz”, de Diego Bentivegna, un paisaje con ecos de infancia.

Luego de Las reliquias , poemario de 2012 en el que homenajeaba en la figura de sus ancestros a los inmigrantes italianos que habían llegado a la Argentina con sus sueños esbozados en lenguas dialectales, tan alejados de las guerras como de los escenarios que muchos volverían a ver sólo en sueños, Diego Bentivegna profundiza en La pura luz algunos aspectos que allí podían insinuarse.

El antagonismo entre Europa y América, entre el pasado de oro y el presente, entre el mundo rural y el de las ciudades; también las inesperadas semejanzas en las evocaciones que despierta “la llanura fúnebre” entrevista desde trenes en movimiento: “un tallo que persiste en un paisaje/ de Marte, en un desierto”.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La piedra de la cordura

La piedra de la cordura. Historias sobre enfermedades mentales.
Ediciones Intramed

"Una experiencia que reune a la literatura y a la medicina en una extraordinaria colección de relatos sobre enfermedades mentales."

Conseguilo en Dain Usina Cultural (Thames 1905, CABA).

viernes, 13 de noviembre de 2015

Últimos días de la víctima

Página 12

MES PASOLINI/ NOVIEMBRE 1975-2015
ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA

En la mañana del 2 de noviembre de 1975, Día de Difuntos, una vecina de Ostia, cerca de Roma, encontró un muerto en la playa. Pier Paolo Pasolini había sido sometido a una serie de actos de violencia inusitada. El mismo día las autoridades policiales detuvieron al presunto culpable mientras manejaba el auto de la víctima, un Alfa Romeo. Pino Pelosi tenía diecisiete años y contaba con antecedentes en el robo de autos. Pasolini lo había conocido la noche anterior, Día de Todos los Santos, en un bar que solía frecuentar por las noches en sus búsquedas sexuales por la capital italiana.

 Por Diego Bentivegna
El tiempo del muerto 
El día anterior a su asesinato, Pasolini se había encontrado con el periodista Furio Colombo. Más que un reportaje, el encuentro con Colombo -un conocido miembro de la elite intelectual de la izquierda italiana- fue un choque. Y es que Pasolini, que había sido objeto de encono para el centro democristiano y, ni hablar, para la derecha fascistoide, se había transformado también, con su rechazo visceral del desarrollo ligado al consumo, con sus críticas en verso a algunas actitudes de los jóvenes del 68 y su posición contraria al aborto, en una figura indigerible para el progresismo italiano.
Eran los años 70. Por entonces, Barthes volvía a las lecturas de una tradición alternativa a la de la Ilustración. Foucault, acusado de oscurantismo y de criptofascismo por la más ramplona crítica iluminista de Habermas y allegados, manifestaría públicamente, cuando los 70 terminaban, su fascinación por la revolución islámica de Irán.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Permiso para morir 
Cuando el fin no encuentra su final



Relatos sobre "muerte digna", historias reales convertidas en literatura por algunos de los mejores narradores argentinos.

Conseguilo en Librería del Mármol (Lavalle 2015, CABA)

martes, 3 de noviembre de 2015

Ciudades, mujeres

El litoral
Por Julio Anselmi

Segunda fundación, de Marina Serrano. Cabiria. Buenos Aires, 2014

El epicentro es Bulgaria. Y el epicentro de un lugar es siempre una persona. Y la persona que se hace única es la amada, la deseada, la controvertida, la invasora. A menos que sea una misma: “Un paseo por el útero de piedra / siempre debe ser lo que es: un paseo, / nunca una estancia”.Dividido en tres partes, Segunda fundación recorre dos veces Bulgaria y una vez otros muchos lugares (Moscú, Florencia, Roma, Tesalónica, México, Nueva York, Luján) y el periplo es también el de un recorrido o destino o voz del mundo femenino, que espacia del meticuloso plano del cuerpo erótico a la voz que clama por la Virgen, Madre Santísima.Esa rara amalgama, en esa selva recorrida por serpientes, por mujeres cansadas de trabajar que fuman hasta la madrugada y por súplicas a Santa María, condice con un estilo libérrimo, donde lo coloquial no impide la apelación críptica o la sentencia escalofriante: “Abrígate, que hoy te visitará la muerte, abrígate -dijo”.
Marina Serrano, autora de Formación Hospitalaria (2006) y La única cosa necesaria (2012) afirma su voz iconoclasta con estas fotos de viajes que estallan en vívidos retratos, en confesiones grabadas a fuego o en situaciones inolvidables.



miércoles, 21 de octubre de 2015

Al fin amanece ya se encuentra en Librería Norte

¡Ya está a la venta en Librería Norte​ el nuevo libro de IntraMed Al fin amanece. Historias sobre adicciones!


Librería Norte
Av. Gral. las Heras 2225, CABA
011 4803-3944

martes, 20 de octubre de 2015

Ningún poema es cruel

El Litoral
Por Roberto D. Malatesta

“La pura luz”, de Diego Bentivegna. Editorial Cabiria. Buenos Aires, 2015.

Leemos al inicio del libro, versos de H. Viel Temperley, de Hospital Británico. “Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la luz horas y horas. Soy Feliz. Me han sacado del mundo”.
Así nos introduce, Bentivegna a su poemario, o sea “nos saca del mundo” nos lleva a un hospital de provincia, nos lleva a su infancia, nos lleva al dolor que llora por las noches.
Este “poema acéfalo” es el primero de los tres que integran el libro. En él dice: “Podrían extraerme la cabeza / separarla del tronco”. Como los tártaros u otros pueblos bárbaros que cultivan el arte con los cráneos de los enemigos, el poema se quita la cabeza y la exhibe repleta de electrodos.
Ningún poema es cruel o triste, la crueldad, todo niño enfermo en su inocencia la siente, y al sentirla, siente una infinita tristeza. La tristeza y la crueldad son materiales irresistibles para el poeta, despiden el deseo de convertirse en palabras. Bentivegna, como todo buen poeta, no resiste.
Un cometa, un trapo retorcido, la tela de una araña, un plano del mundo, un campo de tensiones, un queso con gusanos, todas éstas y muchas más metáforas de un cerebro de un niño que llora por las noches, que está sentado solo, inmóvil, en una sala blanca en algún hospital de la provincia, pero no son reales las metáforas, lo real es su lengua que emite las señales del poema...
Los tres poemas que integran el libro tienen en común el sonido, escritos en un verso libre afilado, que suena como un mandala, o su versión occidental, la letanía.
El segundo “La loca croata” dice “mi amor es mi locura” y el personaje, la loca, sube a los trenes, en el Ferrocarril Belgrano, a “salir” de Zagreb, vestida de negro porque están todos muertos. Locura que nace de la crueldad, la crueldad, esa fábrica de locura y miedo. La loca se pasea por Europa desde el Ferrocarril Belgrano, todo un paisaje suburbano, ahí nomás, a pasos de los rieles, un pueblo polaco de judíos, un pueblo eslavo del que sólo quedan muertos apilados...
Una calle de tierra entre los plátanos, “calle Tamborini”, tercer poema del libro, ahora la palabra es un musgo, un alga que corre por la lengua, Padelai, Patronato de la Infancia, sigue la historia cruel, el miedo, dijimos, ningún poema es cruel ni triste, la única felicidad es el hecho estético. Ahora, otra vez con ocho años, pero ya no la inmovilidad, corre por el campo la voz del poema, dejando atrás a los chicos del traje oscuro del patronato. Ahora en el campo junta los restos del trueno y soplan panaderos que se desarman en el aire. Ningún poema es feliz.

lunes, 19 de octubre de 2015

Segunda Fundación

Marina Serrano (Quequén/Olivos, pcia. de Buenos Aires), Segunda fundación, Cabiria, Buenos Aires, 2015.

Conseguilo en Librería del Mármol (Lavalle 2015, CABA) 

jueves, 8 de octubre de 2015

Juan Domingo Perón - Voces y Ecos

En el día del natalicio de Juan Domingo Perón compartimos un fragmento del libro Voces y Ecos. Una antología de los debates sobre la lengua nacional (Argentina, 1900-2000), en el que las autoras Mara Glozman y Daniela Lauria analizan el papel de la lengua en el gobierno de Perón:




"El objetivo formulado por el gobierno peronista –que implicaba crear una nueva academia, dependiente del Poder Ejecutivo, y un diccionario nacional– fue acompañado por una presentación oficial destinada a marcar las diferencias políticas entre las instituciones y expresiones nacionales y 
las peninsulares. Esta fundamentación resultaba, a su vez, consecuente con aquellos discursos antipuristas que, ya desde la década precedente, sustentaban en la cultura popular la idea de una soberanía nacional en materia lingüística. El texto de Luis C. Pinto (1955) sobre el purismo se inscribe de alguna manera en esta doble pertenencia."






Una antología de los debates sobre la lengua nacional (Argentina, 1900-2000) de M. Glozman y D. Lauría. (Bs. As., Cabiria, 2012).

Conseguilo en Librería Gambito de Alfil (José Bonifácio 1402).

lunes, 5 de octubre de 2015

La República Posible

"Este libro no es un mapa, no es una antología, no es una guía, no es una bitácora. El principio que sostiene La república posible es el de hacer de la lectura de los textos publicados en los años de la democracia una lectura compartida."





«La república posible. 30 lecturas de 30 libros en democracia, Diego Bentivegna y Mateo Niro (eds.).
Buenos Aires, Cabiria, 2014, 272 págs.



Conseguilo en De la Mancha Libros (Av. Corrientes 1888)

jueves, 1 de octubre de 2015

"Al fin amanece" el nuevo libro de IntraMed

Intramed
Historias sobre adicciones, el nuevo libro de IntraMed.
Al fin amanece


Historias reales sobre adicciones narradas por grandes escritores, nuevo y apasionante libro de la colección IntraMed "Literatura & Medicina".

¿Por qué contar historias en medicina?
En IntraMed hace muchos años que caminamos por los hospitales buscando historias que merecen ser contadas. Rescatamos del anonimato y del olvido escenas que desnudan lo más profundo y lo más sagrado de la condición humana.
Contar es el modo más humano de ponerse en la piel de un semejante. Nos obliga a experimentar en  nuestra mente lo que han sentido otros. Es falso el lugar común que asegura que el mayor valor de la literatura es que no sirve para nada. Sin la ficción nunca podríamos comprender a nadie,  ni siquiera a nosotros mismos. Los relatos nos han hecho humanos porque nos enseñaron a vivir vidas ajenas, a intuirlas, a vibrar en consonancia con los demás. Habitamos una atmósfera cargada con infinitas historias que llamamos “cultura”. Es el aire que respiramos. El alimento que nos constituye. Narrar nos dice quiénes somos, cómo somos, cuáles son los valores que dan fundamento a nuestra existencia. Cada vez que alguien ayuda a otro a sostener la vida, a comprender, la especie se justifica.

Hemos pasado un año conversando con personas que padecían algún consumo problemático. En sus propios hogares, en bares, en instituciones, en hospitales. Cada escenario nos albergó durante muchas horas durante las cuales ellos se desnudaron con generosidad ante nuestras preguntas. Los hemos visto humedecer los ojos mientras hablaban o internarse en silencios largos y profundos que nosotros no nos animamos a romper. Nos hemos dado abrazos largos y temblorosos apretones de manos. Estas personas nos han confiado lo mejor que tienen, sus propias historias de vida. Fuimos a su encuentro sin prejuicios y volvimos más sabios. Nos enseñaron muchas cosas: la tremenda dificultad de luchar contra sus propias compulsiones, el dolor del estigma de la mirada ajena, el de la incomprensión o la culpa, el coraje de enfrentar lo que les ocurre y la esperanza renovada cuando encontraron la mano solidaria de un equipo de profesionales que supo recibirlos con conocimiento y humanidad.